jueves, 29 de junio de 2017

Polémica en torno a la(s) pedagogía(s) tras la publicación de " Escuela o barbarie"

Como era de esperar, las posiciones críticas en relación con el papel de ciertos tipos de pedagogías en la escuela neoliberal, expuestas en el libro "Escuela o barbarie", ha generado una cierta polémica. Además decomentarios más o menos airados en las redes (y en el propio correo de Marea Verde) , hay algunas respuestas que nos parece interesante compartir. 

Os dejamos un artículo en el que Andreu Carbonell, un famoso pedagogo exdirector de Cuadernos de Pedagogía, hace una critica a este libro y a otro que, según Carbonell, adopta similares posiciones frente a la pedagogía.

http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2017/06/14/hay-vida-e-innovacion-mas-alla-del-neoliberalismo/

Os dejamos también la respuesta de Enrique Galindo, uno de los autores de "Escuela o barbarie", al artículo de Carbonell publicada en el mismo medio. 

 http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/21/respuesta-jaume-carbonell/

En este respuesta Enrique hace referencia a la reseña crítica publicada en nuestro blog:

http://mareaverde-malaga.blogspot.com.es/2017/06/resena-y-comentario-del-libro-escuela-o.html

  Las contradicciones y ambiguedades de los recursos metodológicos quedan patentes en este curioso (doble) artículo de uno de los gurús del Aprendizaje Basado en Proyectos:

http://fernandotrujillo.es/en-contra-y-a-favor-del-aprendizaje-basado-en-proyectos/

Aunque no sea sobre el libro, es interesante este artículo de alguien que no está directamente implicado en la enseñanza: David Trueba. 

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/preparando-cena-por-david-trueba-5185095


ACTO DE PRESENTACIÓN Y DEBATE SOBRE EL LIBRO
 "ESCUELA O BARBARIE"    
9 de Septiembre  
(hora a concretar) 
Lugar: sede de CGT, Madre de Dios, 23


viernes, 23 de junio de 2017

Aulas, no saunas

Desde hace semanas el problema de las altas temperaturas ha sido objeto de atención mediática y ha generado algunas situciones pintorescas por parte de nuestras políticas: que si abanicos, que si no vayan a clases....
Además de que en esas condiciones no se puede aprender, la solución no creemos que sea el "bueno, ya está acabando el curso",,,porque en septiembre estaremos igual y cuendo llegue el invierno, en lugar de la ola de calor será la de frío. tenemos que luchar por unos centros públicos dignos, con unas condiciones de vida y trabajo dignas y seguras...

http://www.eldiario.es/sociedad/colegios-unicos-edificios-publicos-refrigeracion_0_654435436.html

http://kaosenlared.net/carta-una-profesora-al-consejero-madrileno-sanidad-los-abanicos-papel/

 El RD 486/1997 (BOE 24-4-97) establece que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares estará comprendida entre 17 y 27° C. Esta normativa afecta no solo a las aulas, oficinas o talleres, sino también a los pasillos, escaleras, servicios higiénicos, locales de descanso, de primeros auxilios, comedores, o cualquier local en el que el personal deba permanecer o al que pueda acceder en razón de su trabajo. Si la temperatura existente es inferior a 17 o superior a 27º C, existe un riesgo de estrés térmico.

Bájate el escrito para que lo suscriban los claustros y el PAS: 
 Escrito Claustros y PAS sobre altas temperaturas
Para septiembre habría  que plantearse este tema que parece una tontería pero es una clara discriminación
Compañeros de Sevilla están ya haciendo propuestas que habrá que compartir conforme se concreten...

Os enviamos también información sobre una campaña que tienen siempre los compañeros del sindicato CGT... ...seguir leyendo.

http://www.lavanguardia.com/vida/20170616/423438337992/cgt-presenta-50-reclamaciones-ante-la-inspeccion-de-trabajo-por-las-temperaturas-extremas-en-centros-educativos.html

lunes, 19 de junio de 2017

Reseña y comentario del libro "Escuela o barbarie"

En las últimas semanas hemos ido publicando el comentario sobre "Escuela o barbarie" de nuestro compañero Eduardo García. 

  Primera parteaquí 1,
  Segunda parte: aquí 2
   Tercera parte:  aquí 3

Para facilitar su lectura os dejamos un enlace donde se puede encontrar entero el largo comentarioen PDF.   

Reseña y Comentario sobre "Escuela o barbarie"

 https://www.dropbox.com/s/vmw4znb6qqdce8t/rese%C3%B1a%20escuela%20barbarie.pdf?dl=0


Os recordamos que se trata de un libro recientemente publicado en la Edit. Akal cuyos autores, Olga García y Enrique Galindo, son activistas de Marea Verde de Castilla La Mancha y Mareas por la Educacióón Pública. Firma el libro también el conocido filósofo Carlos Fernández Liria.

Inmediatamente que se publicó,  nos pusimos en marcha para intentar que vinieran  a Málaga a presentarnos el libro y debatir con ellos y ella. Ha sido imposible hacerlo antes de que acabara el presente curso. Pero....para inaugurar el próximo curso

podemos anunciar ya el 


ACTO DE PRESENTACIÓN Y DEBATE SOBRE EL LIBRO
 "ESCUELA O BARBARIE"    
9 de Septiembre  
(hora a concretar) 
Lugar: sede de CGT, Madre de Dios, 23


domingo, 11 de junio de 2017

Sobre "Escuela o barbarie" (III)

 Seguimos publicando la reseña crítica del Libro "Escuela y Barbarie" que termina con esta tercera parte. 
Os recordamos que a la vuelta de vacaciones conteremos en Málaga con la presencia de sus autores:
 
ACTO DE PRESENTACIÓN Y DEBATE SOBRE EL LIBRO
 "ESCUELA O BARBARIE"    
9 de Septiembre  
(hora a concretar) 
Lugar: sede de CGT, Madre de Dios, 23


 
ESCUELA O BARBARIE”, un libro imprescindible para entender y reforzar la lucha por la Escuela Pública. (III) 
                           Reseña crítica por Eduardo García Rodríguez (Marea Verde Málaga)


Si es verdad que la cultura es universal, no es normal que no todo el mundo tenga acceso a lo universal, que no se universalicen las condiciones de acceso a lo universal...No digan que Bourdieu quiere relativizarlo todo...; digan que Bourdieu afirma que si se quiere tomar en serio los análisis que comprueban esas distribuciones hay que trabajar políticamente para universalizar las condiciones de acceso a lo universal...  ¿Hay que desposeer a los “monopolizadores” para lograrlo? Claramente, no es por allí donde hay que ir a buscar. (Pierre Bourdieu: Clase del 14 de Marzo de 1991 en el Collège de France incluida  en “Sobre el Estado” Anagrama, 2014, pág. 317-318)

Una escuela que no es tan pública, la lucha de clases y la “french connection”.

Con las referencias (malévolas) a Foucault (y con las citas de Bourdieu) planteo un problema quizás secundario pero llamativo. Para los autores de “Escuela o barbarie” la pusilánime rendición de la izquierda a la barbarie neoliberal se debería en gran parte a los errores de esos "maîtres à penser" habitualmente reunidos bajo las etiquetas de estructuralismo o postestructuralismo o postmodernos, tanto da...: Althusser, Foucault, Deleuze, Bourdieu. Como suele decirse, muy posiblemente, al hacer esto, se tira al niño... con el agua del baño. Digamos que el varapalo a los filósofos franceses se concreta sobre todo frente al controvertido ensayo sobre los Aparatos Ideológicos de Estado de Louis Althusser (Capt. II). Desde luego las aportaciones sobre el Estado y las “superestructuras” no es lo mejor de la producción alhusseriana, pero de ahí a acusarle de haber contribuido a la demolición de la Escuela Pública a manos del neoliberalismo, hay un salto que no está a mi juicio fundado.

Parece bastante sorprendente que el personal docente español incluso de izquierda haya caído en los brazos de la pedagogía  por influencia de tales autores: esto supondría que los conocen, lo cual es mucho suponer...En la larga travesía de los '80 y hasta el despertar reciente como potente marea verde, la mayoría de ese personal se dejó vencer. Y quizás la razón de que “la izquierda de este país...ha sido incapaz de detectar que el 'mecanismo' por excelencia de control de lo público -léase Estado- para la defensa de sus intereses hegemónicos de clase es la intervención de la institución donde se forja el conocimiento, de donde surgen los ciudadanos ( desde su más temprana infancia): la escuela pública ”-léase estatal o aparato de Estado-, haya sido haber tenido a El País como libro de cabecera y homilía dominical, en lugar de haber conocido a los tan denostados mâitres á penser... . Propondría más bien que la (psico)pedagogización progresiva, bajo la machacona consigna del “aprender a aprender”, no entronca ni con la tradición de la sociología crítica, ni de la izquierda, sino con la tradición del liberalismo y, más tarde, el pragmatismo y el neoliberalismo –de Dewey al “capital humano” de Schultz-. Pero incluso nos podemos remontar a los orígenes jesuíticos de la escuela y la pedagogía. Desde la Transición hemos asistido a una bajada de las defensas de lo público al desaparecer (o haber prescindido de) esa distancia (khorismós) crítica que intentó la sociología (francesa en especial): su espacio fue ocupado por el discurso pedagógico, un signo más de la derrota del pensamiento (y de la clase obrera) a finales de los ’70. Aunque tanta saña con los teóricos franceses pudiera ser una boutade de buen tono, creo que vale la pena comentarla.

Además de amalgamar a dichos autores con obras, opiniones, movimientos  y corrientes teóricas y políticas (Mayo del '68, antiautoritarismo, movimiento antiinstitucional, nuevos filósofos, "izquierda althusseriana", "sociología francesa", eurocomunismo,...)  que solo tiene en comun la coincidencia en el tiempo,  creo que hay un malentendido (¿astutamente explotado con vistas a la polémica? Sea, pues): ni Althusser, ni Foucault, ni Bourdieu hablan sobre LA Escuela, como universal ahistórico. 
Por ejemplo, Althusser escribe: “lo que la burguesía ha erigido en su aparato ideológico de Estado número uno es el aparato escolar” (citado por los autores, pág. 42) De lo que se trata es de esas instituciones concretas (aparatos-dispositivos) e históricas (sujetos-prácticas), productos quizás del secuestro por la burguesía victoriosa  de un proyecto de institución que realmente no existió más que en la cabeza de los ilustrados y que pugna por abrirse paso en la historia.
  ¡Sí! ¡Se trata de la lucha de clases!. No deja de resultar divertido que se considere a la escuela pública estatal como una conquista por la clase obrera de un invento ilustrado, como si fuera la clase obrera quien -¿guiada por una kantiana idea regulativa de sus luchas?- habría rescatado a la pobre escuela pública de las garras de la burguesía…(pag. 378)
Los autores, aunque  arremeten sin piedad contra esos “enemigos de la escuela”, una auténtica french connection , saben perfectamente que la escuela realmente existente no es (¿lo fue alguna vez?) una escuela 100% “pública” y recomiendan “separar lo que ésta tiene de herencia jesuítica, lo que tiene de capitalista y lo que tiene de ilustrada”. Recomendación que no siempre practican, por cierto: al hablar de “escuela” ( o de Estado) muchas veces da la impresión de que toda  escuela ( o Estado) es por naturaleza pública (o Moderno y Republicano) . Siuna determinada versión del Estado Moderno (o de la Escuela) fue derrotada y guillotinada con Robespierre” (página 273), no habría ningún problema en reconocer que “al combatir al capitalismo estamos combatiendo también” otra determinada versión del Estado Moderno ( o de la Escuela). Es decir: los afrancesados no estamos combatiendo, como se denuncia en página 274, al Estado Moderno ( o la Escuela) en general como una categoría universal ahistórica. ¿Hay “versiones” distintas del Estado Moderno ( o de la Escuela)? Pues no veo por qué no podemos calificar a esa otra versión, la truinfante y hegemónica, como Estado (o Escuela) capitalista y criticarla y combatirla....Si, en una argumentación bastante retorcida contra la tesis de los Aparatos Ideológicos de Estado, se afirma ( página 54) que el hecho de “que sea E es el único antídoto para que no sea I...siempre y cuando esa E sea una institución republicana” y que “lo malo no es que la escuela sea estatal, sino que el Estado no sea un Estado de Derecho”, habría que admitir que el hecho de que la Escuela sea Estatal tampoco es garantía de que sea pública...todo depende de la “versión” de Estado de que se trate... Cuando frente al “error de la izquierda althusseriana y la sociología Francesa de Bourdieu y Passerón” se nos propone la obligación de“plantearse que la Historia ofrece planteamientos que permitirían la construcción de una escuela pública” (página 116; una de las pocas frases en que se reconoce que la escuela pública hay que construirla), se están contraponiendo dos tareas como si fueran incompatibles. Defender la Escuela republicana y construir la Escuela Pública, no nos exime sino que nos obliga a conocer la Escuela realmente existente, así como su historia. Y ello incluso corriendo el riesgo (sapere aude!!) de equivocarse y “sobrevalorar el grado de penetración de las relaciones estrictamente capitalistas en la sociedad y sus instituciones” (¿se refieren al Estado o a la Sociedad Civil?) Conocer, criticar y combatir a la Escuela capitalista debe estar indisolublemente ligado a la construcción de la Escuela Pública y no solo a la defensa de los átomos o gérmenes de ella que una larga lucha ha logrado introducir en la Escuela actual....Por ejemplo, si la Escuela realmente existente (y el Estado) está atravesada por la lucha de clase y las relaciones de fuerza, el alabar la valentía de los funcionarios docentes en la “defensa de la pública” y su entrega muchas veces desinteresada (como ya hiciera también Alhtusser en su ensayo), no nos exime de plantear el problema de la composición ( y de los intereses) de clase de ese funcionariado, algo que se echa en falta en “Escuela o barbarie”.

Aunque reconocen la importancia del “origen jesuítico de los sistemas escolares” (páginas 126, 208, por ejemplo), creo que no se sacan todas las consecuencias de ese hecho y del papel que jugó la invención de la escuela y la pedagogía en la construcción de los Estados Modernos. Porque en efecto, la institución escolar no la inventaron los ilustrados ni los burgueses, sino los jesuitas, para los ricos, y los Hermanos de La Salle, para los pobres…por solo mencionar las apuestas pedagógicas e institucionales más relevantes de las muchas que, desde el siglo XVI, contribuyeron a la construcción de los aparatos-dispositivos escolares en Europa. Incluso puede rastrearse el eterno debate y sobre los dones o los méritos como origen de las desigualdades (un tema tratado en el apartado sobre la escuela única -páginas 140 y siguientes- en clave meritocrática) en la disputa teológico-política de los jesuitas, adelantados de la meritocracia, contra la reforma luterana. Uno de los pioneros, Erasmo de Rotterdam, también inspirado en Platón tiene su particular versión del khorismós al separar la Razón (personificada en el Soberano como nuevo Rey-filósofo), de las pasiones y los vicios, (personificados en la gente ruin y baja, el populacho, la hez de la ciudad...) La Razón se opone a las pasiones, como el Soberano a los subditos. El mismo Kant vio en Federico II el Grande, Rey de Prusia, el agente principal de la Ilustración capaz de conseguir la compatibilidad del uso público de las facultades (en la universalidad de la razón y el pensamiento) y el uso privado de las facultades (en la administración y la obediencia), capaz de hacer efectivo el “¡Razonad tanto como queráis y sobre los temas que os plazca, pero obedeced!” con que acaba su “Respuesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración?” Naturalmente nuestra respuesta es diferente: para nosotros ese Soberano agente histórico de la Ilustración es muy otro: el pueblo, las masas sediciosas; y se hace presente a través del acontecimiento que nombramos Revolución...

Ahora bien, de esos tres componentes (ilustrada, jesuítica, capitalista), ¿basta la Filosofía para identificar aquellos que dan a la escuela moderna su carácter capitalista, aquellos  que hacen que la escuela realmente existente no sea realmente y totalmente pública, sino, por ejemplo, un aparato de estado o de gobierno (capitalista) y/o un dispositivo de poder y/o hegemonía (Gramsci-Foucault)? Bien pudiera ser que la Escuela capitalista para ser tal tuviera que contener necesariamente esos tres componentes como los metales de una aleación, dependiendo su estabilidad de las dosis requeridas de cada uno de ellos. Una escuela como esa sería una buena máquina “formadora de élites y educadora de masas”, como se decía en los años '70 antes de la debacle.

¿Por qué condenar como peligrosos errores los análisis – a partir de Foucault- de los orígenes jesuíticos y/o jansenista de la escuela moderna, la ascendencia lasaliana (las escuelas cristianas para pobres, el método mutuo,..) de la escuela nacional obligatoria, así como su transformación en dispositivos de poder disciplinario, productor, bajo la burguesía y el capital, de los sujetos útiles, sumisos y educados? 
Por oposición a la educación privada, que se llevaba a cabo en casa con preceptores en las grandes familias, en el siglo XVI ( y XVII todavía) la escuela pública es una escuela separada de la vida (aislamiento que se ensalza como característica de la Escuela Ilustrada, pag. 26), es la escuela que sustrae a los niños de la influencia familiar (o la que sustrae a los jóvenes estudiantes de la tumultuosa vida universitaria para convertirlos en “colegiales”), es una escuela pública indudablemente de origen eclesiástico, jesuítica o jansenista. Como dijo Racine de las escuelas elementales de Port Royal: No hubo nunca un asilo en el cual la inocencia y la pureza fueran mejor protegidas del aire contaminado del siglo”. El orden conventual es el modelo en esta particular forma de instituir el khorismós que se prolonga en el aislamiento físico de nuestros centros escolares: vallas metálicas, muros, porteros electrónicos, videovigilancia,...¿Cómo no hablar de encierro? Quizás fue Luis Vives el primero en proponer la creación de establecimientos para el estudio de las letras para niños y jóvenes atendidos por preceptores pagados a cargo del tesoro público. El nuevo Estado en construcción necesita personal...ilustrado. Quizás fuera Erasmo el primero en afirmar que los padres engendran para la república (o para Dios), no para su egoísmo personal. Pero ésta escuela pública es también la escuela de los Hermanos Cristianos de La Salle o las escuelas dominicales, las escuelas municipales, etc... que proliferaron después del Concilio de Trento y que sustraen a los niños pobres a la nefasta influencia de su clase de origen. Junto a la cita de Marx de la Crítica al programa de Gotha (pag 27) debería figurar alguna otra, por ejemplo ésta: la educación del futuro, combinará para todos los niños, a partir de cierta edad, el trabajo productivo con la instrucción y la gimnasia, no sólo como método de acrecentar la producción social, sino como único método para la producción de hombres desarrollados de manera omnifacética” (El Capital. Libro I, Tomo II, pag 223. Edit. Akal)

¿Por qué son peligrosos errores los análisis sociológicos – incluso los inspirados en Althusser o en Bourdieu-  de la “escuela capitalista”? Aunque se aborda correctamente la idea de una subjetividad neoliberal y la promoción de un "nuevo sujeto" bajo el peso de la nueva racionalidad neoliberal – la “nueva razón del mundo”-, me parece que hay en el libro un cierto desequilibrio y una insistencia excesiva en las funciones económicas de la escuela (producir la fuerza de trabajo adaptada a las condiciones del capitalismo neoliberal: empleabilidad, flexibilidad, etc..), olvidando a menudo otras posibles funciones de los sistemas escolares. En particular las que tienen que ver con la (re)producción de las posiciones de clase, la movilidad social y, en definitiva, el conflicto de clases. Naturalmente no se ignora que ese espacio, en términos kantianos, del “ejercicio público de las facultades”, de la razón, el pensamiento, el conocimiento y lo universal está reservado a una élite también ( y quizás más que nunca) en el actual contexto de gobierno neoliberal de las masas.... “Lograr una desigualdad en cuanto al acceso y la distribución de los saberes, en el contexto de democracias formales que necesitan la escolarización masiva de la población, es el problema que se plantea…a las élites” desde siempre y no solodespués de la Segunda Guerra Mundial”(pag. 28) Por eso me parece lícito y necesario preguntarse en qué medida y cómo los sistemas educativos actuales contribuyen a ello y, sobre todo, a la legitimación de las desigualdades sociales a través de los mecanismos meritocráticos. De ahí que las problemáticas abiertas en su día por la sociología crítica francesa, de filiación marxista o no, sigan estando abiertas y no sean incompatibles con otras orientaciones teóricas....Precisamente porque se trata de una escuela que (re)produce las diferencias de clase, no es ni puede ser una escuela única sino una escuela dividida y que divide…

Si bien puede admitirse (página 36) que “el capitalismo no lo produce todo en la sociedad capitalista” ( porque sin duda la Escuela moderna no es un producto mecánico de las relaciones de producción capitalistas, ni siquiera en “última instancia”), hay que recordar que el surgimiento de la institución escolar y de las pedagogías modernas (como el del aparato judicial), forma parte de las transformaciones sociales y políticas que hicieron posible la constitución de los Estados modernos y la instauración del capitalismo como modo de producción dominante. En ese proceso se fraguó el “espíritu del capitalismo”, al tiempo que germinó, creció y maduró, como “estado intermedio”, la clase social que llegará a tomar el poder del Estado Moderno: la burguesía. Las prácticas educativas y pedagógicas (al igual que las jurídicas) tuvieron una función instituyente en la construcción de los Estados modernos. Hay que recordar también que en el amanecer de la sociedades modernas en occidente, la razón despuntó como Razón de Estado y que se pasó de la razón de la fuerza (medieval) a la fuerza de la razón (moderna). Si fue contra esa Escuela en manos del poder eclesiástico (y contra ese Estado de la Razón de Estado), contra lo que se levantó la Ilustración (y la Revolucíón), hay que admitir que fue la burguesía la que se llevó el gato al agua e hizo suya la Escuela que inventaron los jesuitas et alii. Hay que preguntarse qué queda de aquella Escuela religiosa en ésta escuela no tan pública tomada por la burguesía: la escuela capitalista.

 Aunque en el libro se nos exhorta a ser conservadores y se nos previene ante la compulsión innovadora, en el fondo la pregunta latente es: ¿es posible una escuela pública en una sociedad capitalista?; la lucha por la escuela pública, ¿no es una lucha anticapitalista? O también, una vez “universalizadas las condiciones de acceso a lo universal”, ¿seguirá existiendo una institución como la que actualmente llamamos Escuela? Aunque dudo que las reformas de la escuela sean capaces de transformar la sociedad,  acabaré con Marx:una dificultad de índole peculiar está ligada a esta cuestión. Por una parte, es necesario cambiar las condiciones sociales para crear un nuevo sistema de enseñanza; por otra, hace falta un sistema de enseñanza nuevo para poder cambiar las condiciones sociales" En ello estamos.


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Blog Educación a contrapelo:

viernes, 9 de junio de 2017

Sobre "Escuela o barbarie" (II)

 

Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda

Carlos Fernández Liria / Olga García Fernández / Enrique Galindo Ferrández

Editorial Akal
Colección Pensamiento crítico
Materia Política
ISBN 978-84-460-4401-7
Año edición 2017
 
 
 
 
 
 
ESCUELA O BARBARIE”, un libro imprescindible para entender y reforzar la lucha por la Escuela Pública. (II)
                          Reseña crítica por Eduardo García Rodríguez (Marea Verde Málaga)
                                                                                                               
 “Me parece que esas dos preguntas - ¿qué es la Ilustración?, ¿qué es la Revolución?-, que son las dos formas bajo las cuales Kant ha planteado la cuestión de su propia actualidad, no han dejado de asediar a toda la filosofía moderna o, al menos, a buena parte de ella...” (Michel Foucault: Clase en el Collège de France del 5 de Enero de 1983. El gobierno de si y de los otros, Akal, 2011, pag. 29)

Que no, que no...
que el pensamiento no puede tomar asiento
que el pensamiento es estar siempre de paso,
de paso, de paso... de paso.
(Luis Eduardo Aute: De Paso)

Desde la Filosofía: para no “dejar de pensar”.

En “Escuela o barbarie” hay una defensa del papel de la Filosofía en la enseñanza que va más allá de la simple reivindicación de la presencia de la asignatura de Filosofía en los planes de estudio. Hay a mi juicio algo mucho más importante.  Uno de los  aspectos más relevantes del libro es que está escrito desde la Filosofía y supone en sí mismo una cierta práctica de la Filosofía. (Véase especialmente el capítulo IX) Se trata no solo de un libro de filósofos, sino un libro de Filosofía. Y ello en un lenguaje riguroso, pero chispeante, divertido incluso, provocador siempre, que escapa a cualquier tentación de academicismo.

El punto de partida es una pulsión crítica frente a todo lo que pugna por destruir la Escuela Pública; crítica en sentido fuerte, en sentido kantiano, construida desde la Filosofía; crítica que apuesta por el republicanismo (no liberal) y la Filosofía de las Luces, un “proyecto político moderno empeñado en poner la sociedad en estado de derecho”, una sociedad en la que, según Hegel, “el hombre se apoyase sobre su cabeza, esto es, sobre el pensamiento y edificase la realidad conforme a la razón” (pag.37) En “Escuela y Barbarie” se retoma y aplica al campo educativo la tesis (expuesta sumariamente en  pag.26) defendida en obras anteriores por uno de los autores, Carlos F. Liria: “Educación para la Ciudadanía” (Akal, 2005) y especialmente “El Orden del Capital” (Akal, 2010), un análisis original e imprescindible del Libro I de El Capital de Marx.

Pero este paso crítico debe también mucho a la filosofía antigua y en especial a Platón. Al arsenal psicopedagógico se opone ante todo el “amor por el conocimiento” y “el amor a aprender” (philomathês: el que ama aprender): “el profesor debe saber captar la atención de los alumnos enseñándoles a amar el conocimiento y para ello no hay otra garantía que su propio amor por el conocimiento” (pag.322). Evocando el concepto de “obstáculo epistemológico” de G. Bachelard  (La formación del espíritu científico) y relacionándolo con el khorismòs griego (Platón, Plotino : separación de lo sensible y lo inteligible), se nos recuerda que “no hay continuidad entre los intereses vitales y los intereses de la razón, sino más bien un abismo… una ruptura con el tejido de creencias, opiniones, prejuicios, tópicos e ideologías que sirven para desenvolverse en la vida” (pag. 317) A partir de ahí, todo opone a la pedagogía y la filosofía: “Allí donde los filósofos han pensado un corte, [los pedagogos] plantean una continuidad…” : para que la escuela esté al servicio de la sociedad (economía), pretenden “que los intereses vitales … sean capaces de despertar el interés por aprender”. Mientras que “la pedagogía razona como si se pudiera despertar el interés científico avivando la opinión”(pag.318), la filosofía nos recuerda que  la distancia (khorismós) objetivante, “el necesario distanciamiento teórico a partir del cual se puede ejercer la crítica”, es “la condición misma del pensar”, lo que hace posible “ la construcción de lo común, del espacio político democrático, que no es coincidencia de opiniones, sino construcción de la libertad y de la igualdad, lo que requiere individuos autónomos que razonen y no idiotas” (pag. 154) De esta forma se cierra el lazo que anuda la filosofía griega y la Ilustración.

Ahora bien, en “Escuela o Barbarie” la defensa de la Escuela Pública está fundada y retoma el proyecto de la Ilustración (y el Estado Republicano, el Estado de Derecho)  pero teniendo claro que se trata de un  proyecto abortado (la Revolución Francesa como inacabada) por la llegada al poder (la “contrarevolución”) de la burguesía. (“El experimento del estado moderno fracasó o, más bien, fue interrumpido y malversado por el triunfo histórico del capitalismo” pag. 70). Se  entiende así la crítica a la (contra) revolución psicopedagógica: la pedagogización formaría parte de los dispositivos gubernamentales antilustrados, antirepublicanos y privatizadores mediante los cuales la burguesía (las élites, la oligarquía financiera...) sigue torciendo el rumbo de la modernidad ilustrada.

Si esta tesis puede ser problemática y discutible en sí misma, su empleo por los autores muestra una enorme capacidad como herramienta crítica, lo que es un tanto a su favor. Destacaría algunas temáticas planteadas gracias a esa posición filosófica:

-        La cuestión del “derecho de las familias” a imponer un credo a sus hijos: frente a esto lo que debe prevalecer es el derecho del estado a limitar el poder de las familias sobre los hijos como elemento emancipador: “la enseñanza pública se inventó para poner a los niños a salvo de la ideología de los padres” (pag. 367)
-        La defensa de la instrucción (enseñanza) frente a la educación a la que se dedica todo un parágrafo (pag 134 y sgs).
- La defensa de la libertad de cátedra y del funcionariado como características propias de una escuela verdaderamente pública.
-        La identificación y denuncia de las consecuencias políticas y sociales del dispositivo psicopedagógico allí donde suele esconderse mejor: detrás del progresismo y las buenas intenciones “izquierdistas”.
Me parece especialmente relevante (por necesario) el capítulo X dedicado a la crítica de los Programas educativos y especialmente el  de Podemos, dada la cercanía de los autores con la formación morada. Aunque no parece probable, sería muy deseable que esta crítica no cayera en saco roto y quienes deben (re)hacer el programa de Podemos ( Unidos o no) tomaran buena nota e hicieran suya, mas que las propuestas concretas que se insinúan (“programa Finlandia”, para variar), la perspectiva crítica que se adopta en el libro. En este sentido, me parece que, frente al conocido “Documento de bases” del Foro de Sevilla, magníficamente criticado en el libro, es mucho más interesante la Carta por la Educación de Mareas por la Educación Pública , un documento en permanente proceso de elaboración colectiva, tras cuatro años de trabajo y al que tanto Olga como Enrique han contribuido de manera muy relevante. 

Finalmente, y creo que también gracias a ese enfoque desde la Filosofía,  es posible llevar la crítica al neoliberalismo mucho más allá de la crítica a la que estamos habituados de la mercantilización (endógena y exógena) para apuntar a la privatización en su sentido fuerte: como lo que destruye lo público no solo a través de las políticas económicas, sino sobre todo mediante la producción de los sujetos sometidos y explotados, producción de un “nuevo sujeto humano”, imponiendo no solo una ideología sino una nueva racionalidad. Añadiría que de esta forma, aunque a los autores no les haga mucha gracia, prosiguen la senda abierta por Foucault ...En efecto, creo que Foucault está muy presente en el libro, aunque solo sea a través de las citas de la Psicopolítica de Byung-Chun Han y de “La nueva razón del mundo” (Gedisa, 2013) de Cristian Laval y Pierre Cortot, la primera obra citada en “Escuela o Barbarie” (pag.8) y claramente inspirada en las Clases de Foucault en el Collège de France del año 1979 (publicadas como “Nacimiento de la biopolítica”,Akal, 2009), trabajo que prosiguen en su último libro (La pesadilla que no acaba nunca. Gedisa, 2017)

                                                                                                                                   (Continuará) 
OS RECORDAMOS QUE SI NADA LO IMPIDE ....


ACTO DE PRESENTACIÓN Y DEBATE SOBRE EL LIBRO
 "ESCUELA O BARBARIE"    
9 de Septiembre  
(hora a concretar) 
Lugar: sede de CGT, Madre de Dios, 23


+ sobre el tema

miércoles, 7 de junio de 2017

Sobre "Escuela y barbarie" (I)

Esta primavera, mientras languidecía esa extraña subcomisión que supuestamente va a preparar una nueva versión de la LOMCE y mientras esta infame "ley Wert" sigue haciendo estragos en los centros, en medio del caos y la irresponsabilidad de las "autoridades" educativas de todo color, hemos visto como se hacía realidad el  proyecto de libro de nuestra compañera Olga García y nuestro compañero Enrique Galindo, ambos de la Marea Verde de Castilla La Mancha y de Mareas por la Educación Pública, junto al conocido filósofo Carlos Fernández Liria, su maestro...

Inmediatamente nos pusimos en marcha para intentar que vinieran  a Málaga a presentarnos el libro y debatir con ellos y ella. Ha sido imposible hacerlo antes de que acabara el presente curso. Pero....para inaugurar el próximo curso

podemos anunciar ya el 

ACTO DE PRESENTACIÓN Y DEBATE SOBRE EL LIBRO
 "ESCUELA O BARBARIE"    
9 de Septiembre  
(hora a concretar) 
Lugar: sede de CGT, Madre de Dios, 23



 Para abrir boca publicamos algunos materiales al respecto y una amplia reseña crítica escrita por el compañero Eduardo García, en tres partes.

 “ESCUELA O BARBARIE”, un libro imprescindible para entender y reforzar la lucha por la Escuela Pública.
                                                                  Reseña crítica de Eduardo García (Marea Verde Málaga)

“La vulgata pedagógica, y todo su arsenal de vagas nociones sociologizantes, ha expandido la idea de que el fracaso escolar no es imputable, o no solamente, a las deficiencias personales, es decir naturales, de los excluidos...; para evitar acusar a las víctimas, las causas naturales, como la capacidad o el gusto, ceden paso a los factores sociales mal definidos, como la insuficiencia de medios con que cuenta la Escuela, o la incapacidad y la incompetencia de los maestros ( cada vez más tenidos por responsables, por los padres, de los malos resultados de sus hijos), o, más confusamente aún, la lógica de un sistema globalmente deficiente que es preciso reformar” (Pierre Bourdieu: La misere du monde; Seuil;1993; pag. 916)

 “Es imposible comprender el actual estado de las cosas sin tomar en consideración la conversión colectiva a la visión neoliberal...Este cambio se ha acompañado de una demolición de la idea de servicio público, a la cual los nuevos “maîtres à penser” han contribuido por una serie de falacias teóricas y ecuaciones trucadas, fundadas sobre la amalgama denunciadora a la cual recurrieron a menudo en el pasado sus adversarios marxistas” ( Pierre Bourdieu: La misere du monde; Seuil;1993; pag. 340) 

 1. Frente al abismo de la barbarie: “como aves de mal agüero, llegaron los pedagogos” 

   “Tenemos esperanza de que todo ello valga para generar un debate y una reflexión sobre lo que está ocurriendo con la escuela en nuestro país, atenazada entre la pinza de la barbarie neoliberal y del irresponsable delirio de la izquierda”.
Así acaba “Escuela o barbarie”, el libro de Carlos F. Liria, Olga García y Enrique Galindo recientemente publicado (Akal. Madrid. 2017) Para quien esto escribe es una satisfacción y una alegría enorme haber compartido con Olga y Enrique la experiencia de lucha, debate y reflexión colectiva  de Mareas por la Educación Pública, sin duda la más interesante en la historia reciente de la educación en el Estado Español.
Al terminar de leerlo, uno cierra el libro degustando  ese jugoso piropo a la “izquierda” como una provocación: “el irresponsable delirio de la izquierda”. Naturalmente, de sus autores y su autora, cualquiera que los haya conocido no dudará en decir que son de izquierda. Pero no, no es una simple provocación, sino una de las ideas claves que recorren todo el libro.  Uno de los hilos conductores de la argumentación en defensa de la Escuela Pública a lo largo de todo el libro es precisamente y acertadamente la acerada y a veces cruel crítica a esa izquierda seducida hasta la inconsciencia por los cantos de sirena de la pedagogía y el sentido común neoliberal. Éste será seguramente el aspecto del libro que más ampollas puede levantar (Véanse especialmente los capítulos V y VIII). Carlos F. Liria, Olga García y Enrique Galindo lo saben y no se andan por las ramas: precisamente porque conocen bien esa izquierda, con la que seguramente han compartido esperanzas y luchas, saben que hay que hablarle claro, clarito...porque si no, no se entera (o hace como que no...)

El libro se cierra pues con una invitación a proseguir esa reflexión y esa lucha, pero contiene además un diagnóstico: si no lo remediamos estamos a punto de ver como destruyen lo que aueda de la Escuela Pública y cruzaremos la línea que nos separa de la barbarie. Una nueva “crisis de la Escuela” Pública que, nos advierten los autores, puede ser la última oportunidad para salvarla. El libro contiene pruebas más que suficientes de que la Escuela Pública está amenazada de muerte  por el neoliberalismo con la inestimable ayuda de esa izquierda obnubilada por el reformismo psicopedagógico, casi como cooperador necesario. Guste o no guste, eso no es nuevo. En este sentido, “Escuela o Barbarie”  recoge el sentir de miles de profesores que nos hemos resistido a la creciente influencia del discurso pedagógico (¡ y sus prácticas!) contra el conocimiento (la famosa polémica sobre “los contenidos de enseñanza” y las “metodologías”). Consagrado jurídicamente por primera vez con la LOGSE, este proceso de ocupación de la Escuela Pública se inició realmente durante la transición. “Escuela o Barbarie”, al sistematizar este proceso y darle coherencia teórica a la crítica, puede (¡debe!) ser una caja de herramientas imprescindible para continuar y orientar racionalmente la lucha por la Escuela Pública evitando algunos de los errores cometidos hasta ahora.   El minucioso análisis de las “metodologías salvíficas” que ocupa la parte central (Capítulos III al V) es a mi juicio lo más interesante del libro, así como la demostración de que la ocupación de la escuela por los pedagogos (y la previa expropiación del saber hacer profesional del cuerpo docente) ha sido un proceso inseparable de la imposición urbi et orbe de la “razón neoliberal” y la destrucción de lo público a través de las políticas de austeridad, privatización y mercantilización. “Inseparable” quiere decir no solo coincidente en el tiempo, sino lógicamente articulado y necesario. Y la izquierda ha caído una y otra vez, ciega e irresponsablemente, en el error de creer – en algunos casos honestamente, quizás- que podía encontrar ahí un instrumento liberador que oponer a la barbarie....Es muy lamentable que ese proceso, que ha terminado por dar al nacionalconstructivismo” fuerza de ley, haya cuajado bajo un gobierno (supuestamente) de izquierdas, “justo cuando las clases populares tienen la posibilidad de acceso a los conocimientos hasta ahora reservados a las clases dominantes” al lograrse a finales de los '80 la plena escolarización (pag. 179) 
                                                                                                                                      (Continuará)

+ sobre el tema:

reseña publicada en Cuartopoder

entrevista en ctxt con Carlos, Olga y Enrique 

Comunicado sobre las reválidas